“Por muy bellas e hipnóticas que fueran a veces las imágenes, nunca me daban tanta satisfacción como las palabras. Era demasiado explícito, pensaba yo, no dejaba espacio a la imaginación del espectador, y la paradoja consistía en que cuanto más se se acercaba el cine a simular la realidad, menos lograba representar el mundo”

Paul Auster, El libro de las ilusiones